03-07-2009
DIOS, SEÑOR, MÍO, no tengo ni idea de adonde voy.
No veo el camino ante mi. No puedo saber con certeza donde terminará.
Tampoco me conozco realmente, y el hecho de pensar que estoy siguiendo tu voluntad no significa que en realidad lo esté haciendo.
Creo que el deseo de agradarte, de hecho te agrada. Y espero tener este deseo en todo lo que hago.
Espero que nunca haré algo apartado de este deseo. Y se que si hago esto me llevarás por el camino correcto, aunque yo no sepa nada al respecto.
Por lo tanto, confiaré en ti aunque parezca estar perdido a la sombra de la muerte. No tendré temor pues estás siempre conmigo, y nunca dejarás que enfrente solo mis peligros.
Thomas Merton (1915-1968). II Encuentro Merton. Burgos 2002.