UNA SONRISA

 

Una sonrisa no cuesta nada y produce mucho.

Enriquece a aquel que la recibe sin empobrecer quien la da.

No dura más que un instante, pero su recuerdo puede durar toda una vida.

No se puede comprar, ni pedir prestado, ni robar, ya que tiene valor sólo cuando se da.

Tu sonrisa puede dar mucha vida, esperanza y coraje a los corazones oprimidos, fatigados, tentados y desesperados.

Los más pobres lo pueden dar, los más ricos lo pueden necesitar.

Si nunca encuentras a alguien que te niega la sonrisa que mereces, sé generoso, dale tu.

Y piensa que nadie necesita tanto una sonrisa como aquel que no sabe dar a los demás.

Sonríe también a Dios, haciendo con amor todo lo que te toca hacer, Él te regalará su sonrisa eterna.