ECHAD SOBRE ÉL TODOS VUESTROS CUIDADOS

06-02-2009

Nuestro Salvador afirma en diversos lugares de la Escritura que vela y cuida constantemente de nosotros; que nos lleva y siempre nos llevará en su seno, en su corazón, en sus entrañas. No le basta decírnoslo una o dos veces; lo dice y lo repite hasta cinco veces en el mismo lugar (Is 46,3-4).

En otros pasajes nos asegura que aunque una madre olvidara al hijo de sus entrañas, Él no nos olvidará jamás pues nos lleva escritos en sus manos para tenernos siempre a la vista (Is 49,15-17); que quien nos toca, toca a la niña de sus ojos (Zac 2,12); que no nos preocupemos por la comida ni el vestido, pues bien sabe que tenemos necesidad de todo eso (Mt 6,31-33); que ha contado todos los cabellos de nuestra cabeza y ni uno se perderá (Mt 10,30; Lc 21,18); que su Padre nos ama como Él lo ama, y Él nos ama como su Padre a Él (Jo 17,26; 15,9); que quiere que estemos donde Él está, es decir, descansando con Él en el seno y en el corazón de su Padre (Jo 17,24)...

No nos apoyemos en el poder o en la influencia de nuestros amigos, ni en nuestras riquezas, talento, ciencia, fuerzas, buenos deseos, propósitos, oraciones, ni siquiera en la confianza que tenemos en Dios, ni en medios humanos, ni en ninguna cosa creada, sino sola y exclusivamente en el amor de Dios. No quiero decir que no debamos emplear esas cosas, pero debemos renunciar a la seguridad y a la confianza que podríamos tener en ellas y apoyarnos sólo en la bondad del Señor.

San Juan Eudes (1601-1680). EL REINO DE JESÚS. Ed. Casals. Barcelona 1973