26 de enero de 2009, a las 11 de la mañana
De las salidas programadas para la presente temporada esta es la cuarta.
Aproximadamente a la hora prevista nos reunimos en el Museu de l'Anxova, en l'Escala, donde nos recibe Lourdes, la directora. Salimos en coches particulares dirección Torre Montgó. Lourdes será nuestra guía durante todo el recorrido. Nos acompaña también el de costumbre, José.
El tiempo no es muy propicio, sopla un fuerte viento. La torre está en la cima de un monte, a cuatro vientos. En un rincón, para protegernos y con bufandas, escuchamos la narración interesante de Lourdes en cuanto al porqué, como y cuando se construyó la Torre de Montgó. El asedio e incursiones de piratas era frecuente en estos parajes. La torre, situada en lugar estratégico, servía de vigía y de comunicación con otras situadas al norte y al sur de la comarca.
El frío viento nos obliga entrar a la torre para continuar. Ha estado bastante bien restaurada, sobretodo por el interior. Aquí estamos mejor. Sigue explicando y lee historias y anécdotas de la mar, de personajes curiosos, de ataques de piratería; del día a día de los vigías, como vivían, de la distribución de la habitación donde estamos y de la parte superior, la terraza. Y, ea!, vamos arriba. Accedemos a la terraza por una pequeña y estrecha escalera. Sopla un fuerte viento, la tramontana. Una rápida mirada por la espléndida panorámica que se nos presenta a nuestros ojos, unas fotos y, uno tras otro, bajamos con el frío dentro de nuestros cuerpos.
Caminamos deprisa hacia los coches para escapar de la inclemencia del tiempo.
Nos dirigimos al restaurante “Mesón del Conde” para entrar en calor. La “calçotada” está preparada, sólo faltan los comensales. Todos nos ponemos el pechero como salvaguarda. Nos reímos. Las mesas pronto son decoradas con las tejas ennegrecidas repletas de “calçots”. Y luego carne y postres y bebidas, coronando la comida el café. Y para terminar, es el momento de sacar la cartera.
Luego la despedida y ¡hasta pronto!