5 de mayo de 2009, a las 13,30 de la mañana
Se ha terminado otro ciclo. Ha transcurrido un año más. Nos reunimos aquí, en el hotel Riomar, para celebrar el final de la temporada 2008-2009, de la Asociación Amigos de la Parroquia de Sant Martí d'Empúries. Los participantes, unos 80 aproximadamente, van llegando con puntualidad no inglesa.
En la sala del bar, antes de entrar en el comedor, los saludos y conversaciones de rigor. Unos hacía pocos días se habían encontrado, otros que no son asiduos quizás meses. Se entra en el comedor y los asientos se van ocupando sin ningún orden preestablecido; se hacen grupos entre conocidos y sin conocer; así se hacen nuevos amigos. Todos son bienvenidos.
En la entrada está preparada una mesa, como ya es costumbre, para que los participantes depositen su donativo en comestibles para Caritas de l'Escala. Ahora, con la crisis, acuden muchas más personas necesitadas. ¡Muchas gracias a los que han colaborado!, que no han sido todos. Cuando acudamos al primer encuentro de la próxima temporada, a finales de septiembre y aquí mismo, procuremos todos acordarnos y donar algo. Aunque sea en silencio seguro que nos lo agradecerán.
Mn. Pere, el párroco, después de unas palabras de bienvenida, bendice la mesa y los alimentos que vamos a tomar. Como era de prever, todo lo que se nos ofrece durante la comida es de calidad, bien elaborado y presentado con esmero. Todo ello ha sido posible con el trabajo en equipo por parte de Asumpció, su hermano Joan y la cuñada Mercè, los cocineros y los camareros.
Mientras tomamos café o infusiones, Josep Alabau hace un resumen de lo que se ha visitado durante el período que cerramos con una valoración resultante satisfactoria. A continuación presenta unas propuestas de salida para la temporada próxima, una de las cuales podría ser Perpinyà, en la Catalunya Norte. Algunos de los presentes solicitan incluir una visita completa a la ciudad condal de Besalú.
De nuevo toma la palabra Mn. Pere para agradecer a todos su asistencia y pide un poco más de complicidad con lo que representa la Agrupación.
Sin prisa, los participantes comienzan a irse; unos hacia sus casas y otros, pocos, se quedan en la sala del bar para cantar algunas canciones acompañados al piano por el señor de Vic, como otras veces, o continuar un poco más la tertulia.
Y se acabó esta temporada. ¡Os esperamos para la próxima! ¡Adiós!