1750 AÑOS DE CRISTIANISMO EN EMPÚRIES

 

PRIMEROS TESTIGOS DE CRISTIANIZACIÓN. SIGLO III 

El cristianismo en Emporiae, aunque no tenemos datos documentados, podemos decir que llegó antes que en cualquier otro lugar de las tierras catalanas. No obstante el desplazamiento del centro de poder político y comercial a Tarraco, ciudad que, como Barcino, era mejor bien situada que los núcleos del litoral empurdanés, és preciso suponer que una tierra tradicionalmente receptora de las influencias diversas del resto del mundo romano debía de tener los primeros contactos con el cristianismo también en una fecha temprana. Lo más probable es que las primeras comunidades cristianas fueran fruto de los contactos por vía marítima, pues es patente la intensa circulación en estas tierras donde llegaron y se establecieron los navegantes y comerciantes griegos de Focea y que ocuparon posteriormente los romanos.

A finales del siglo II dC y a principios del III la ciudad romana empezó a quedar abandonada, concentrándose la población en la Neápolis y, sobretodo, en la Paleápolis, la actual Sant Martí d'Empúries. Seria en estas circunstancias que la ciudad d'Empúries continuaría siendo el punto receptor de los nuevas corrientes, en este caso religiosas, como lo habían sido antes de los cultos paganos traídos por los griegos o impuestos por los romanos. El cristianismo arraigaría en otros pequeños centros del litoral y en el pueblo rural inmediato.

Por otro lado es probable, también, que el cristianismo primitivo del país viniera del norte de África. La relación comercial entre el territorio empurdanés y las tierras norte-africanas está bien atestiguada por la arqueología, y parece ser que se produjo de una manera permanente e intensa al menos desde la segunda mitad del siglo I dC. Los primeros lugares, lógicamente, donde arraigaría la cristianización serian los núcleos urbanos costeros y los rurales inmediatos. Los dos testigos, lejos de contradecirse, se complementan.

Las primeras noticias escritas del cristianismo en tierras catalanas coinciden con las primeras persecuciones religiosas. En concreto, con la persecución decretada por el emperador Valeriano el año 259, sabemos que en Tarragona fue quemado el obispo Fructuoso junto con sus diáconos Eulogio y Augurio. No hay noticias anteriores, ya que las comunidades cristianas, al ser toleradas, no habían originado conflictos.

Numerosas son las noticias referente a los cristianos a causa de la feroz persecución decretada por Diocleciano, que en la Tarraconense fue dirigida por el procónsul Daciano. Así, Prudencio ha transmitido, en su Peristephanon, los nombres de diferentes personajes martirizados el año 304 y que, por este motivo, es de historicidad probada, como Cugat en Octavianum (después Sant Cugat del Vallés) y Feliu en Girona: Parva Felicis decus exhibebit / artubus sanctis locuples Gerunda. Feliu fue una personalidad muy destacada en su misión de predicar el cristianismo en Girona. Tradicionalmente se ha considerado que vino de tierras norte-africanas y, por eso, ha sido llamado después Sant Feliu l'Africà, lo que, si no está históricamente y plenamente probado, es perfectamente acorde con todo lo que se sabe del cristianismo primitivo de estas tierras. Es justo suponer que coetáneamente -o quizás un tiempo antes- sucedió lo mismo en los núcleos urbanos del Empurdán.

Según Jacobus de Voragine, Feliu había ido a Empúries desde Girona cuando huía de la persecución de Daciano y allí predicó. Las noticias históricas que tenemos sobre su martirio en Girona y la existencia de seis sarcófagos de taller romano, de entre los años 305 y 310, conservados en la actual iglesia de Sant Feliu de Girona, coinciden con los primeros indicios de comunidades cristianas también en el territorio empurdanés.

En Empúries, sobre las ruinas de los edificios de la neápolis griega, fue erigida una iglesia cristiana. Los elementos más antiguos de su estructura han estado datados de principios del siglo V, si bien es muy probable que el origen del lugar de culto sea de una centuria anterior, de finales del siglo III o principios del IV.

Después de todas estas evidencias que hemos ido describiendo podemos afirmar, con un margen de error insignificante, que la cristianización en Empúries es puede muy bien datar entre los años 240 y 250 dC. Las comunidades cristianas se habían estado formando años antes de las persecuciones y martirios más arriba mencionados, pues ya había una organización establecida, es decir, tenían obispos, diáconos, ... Lo mismo sucedería en Empúries, al menos en cuanto a la formación de las comunidades cristianas, si bien no más.

Podemos decir, pues, que la fe cristiana nos llegó por mar, desde Roma o bien desde África o bien de las dos, hace unos 1.750 años.

 

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