VISITA A LOS VIVEROS MONER

 

16 de abril de 2009, a las 11 de la mañana

 

A la hora indicada los participantes empiezan a llegar. Somos unos veinte. Pero a la hora de comer, en el restaurante Navili, seremos bastantes más. Margarita no está, tenía visita médica; como sabemos todos, tuvo un accidente de circulación con Joaquin y sufrió daños de consideración, meses sin poder caminar, moverse con silla de ruedas. Le deseamos una rápida recuperación.

Damos comienzo al recorrido por el vivero. A medida que avanzamos Joaquín nos da una explicación de cada familia de plantas y flores que observamos durante la visita. Casi todas tienen una peculiaridad que las diferencia, las hace realmente especiales.; muchas de sus características, pero, son comunes a todas. Avanzando poco a poco descubrimos frutales que la mayoría desconocemos.

Toda el relato de Joaquín es interesante: el riego, el sexo, la tierra, el abono, la poda, el trasplante, la supervivencia, el crecimiento, la reproducción, la temperatura, la procedencia, la situación, de interior, de exterior, años de vida, el injerto, el fruto espurio o el auténtico, la invernada, las enfermedades, cuando sulfatar, etc...

Entramos en un almacén y nos informa de como proceder a la hora de hacer ciertas manipulaciones. Curiosas son las máquinas y accesorios idóneos que utilizan para las diversas actuaciones con las flores y las plantas.

Grandes nubarrones negros aparecen a lo lejos; se vislumbra una posible tormenta de truenos y agua dentro de no mucho tiempo.

Continuamos por un camino oloroso entre las flores de invernadero, de gran diversidad. El lugar es húmedo, dispone de caminos de mortero, y está a una temperatura adecuada para las distintas especies. Unas en tierra y otras en mesas, según convenga. De forma amena y bastante rápida, sin grandes desplazamientos, es decir, sin andar demasiado, aun siendo grande el espacio destinado a vivero, hemos recibido una satisfactoria y práctica información general de las pecualiaridades del mundo de la flora.

Al terminar, Vivers Moner nos obsequia con un abundante y esmerado refrigerio, en el jardín, frente a la entrada de su casa, que tienta a comer. A pesar de que es tarde y falta ya poco para el almuerzo, degustamos con apetencia los diferentes platos. Prácticamente sin previo aviso, los nubarrones nos cubren y descargan una lluvia de grandes gotas que nos obligan a buscar refugio.

Como que hemos de desplazarnos en coches particulares hasta llegar al restaurante, estos nos sirven de refugio momentáneamente. El Navili, está situado en la Clota, cerca del puerto, en l'Escala. Aquí nos esperan otros compañeros que no han podido asistir a la visita. Nieves, como de costumbre, acoge amablemente esta reunión de amigos para comer en su casa. Ella es una fiel participante en todas las salidas del grupo.

He aquí el menú. Para ir saboreando: Croquetas de setas / Milhojas de escalivada / Calamares a la romana / Mejillones de roca / Tostadas con anchoas / Sardinas en escabeche / Ensalada. De segundo: Rape de Roses al horno. Postres: Flan de canela con helado de vainilla. Vinos del Penedés. Cafés.

Todo bien presentado, platos sabrosos y buen servicio. Ha sido un placer.

El próximo encuentro será el 5 de mayo en Riomar. ¡Hasta luego!

 

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Viveros Moner
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Restaurante Navili