LA CUARESMA

 

La Cuaresma es tiempo de preparación para la gran Fiesta de la Pascua, de la misma manera que el Adviento nos prepara para la gran Fiesta de la Natividad. Ambos tiempos litúrgicos son propicios para la reflexión y de invitación a la conversión.

La Cuaresma es, no obstante, muy diferente a la Navidad y se distingue de la siguiente manera: En Navidad es Dios Padre quien nos mira desde el cielo con la Encarnación de su Hijo. En Cuaresma es Dios Hijo desde la tierra quien mira hacia el cielo y le pide al Padre por nosotros.

La Cuaresma empieza el Miércoles de Ceniza y acaba el Domingo de Ramos, día en que se inicia la Semana Santa. Dura 40 días. La duración de la Cuaresma se basa en el símbolo del número cuarenta de la Biblia. En ésta, se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.

Durante este tiempo, sobretodo en la litúrgia del domingo, hagamos un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que hemos de vivir como hijos de Dios.

Ha de ser tiempo de cambio en nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.

El color litúrgico de est tiempo es el morado, que significa aflicción y penitencia.

En Cuaresma, aprendamos a conocer y a apreciar la Cruz de Jesús. Así aprenderemos también a llevar nuestra cruz con alegría para llegar a la gloria de la resurrección.

La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, rezando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que por acción de nuestras faltas, nos apartamos más de Dios.

Por eso la Cuaresma es tiempo de perdón y de reconciliación fraterna.

Cada día, durante toda la vida, hemos de quitar de nuestros corazones el odio, el rencor, la envidia, la celosía que se oponen a nuestro amor a Dios y a los hermanos.

Que este tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual nos ayude a prepararnos para celebrar el misterio pascual.

 

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